Los niños pequeños que consiguen adquirir un buen hábito de alimentación
tienen más posibilidades de ser buenos estudiantes en el futuro, según
ha asegurado a Europa Press la directora del Centro de Psicología para
el Bienestar Emocional y profesora del Máster en Psicología Clínica y de
la Salud y del de Psicología Clínica Infantojuvenil del Instituto
Superior de Estudios Psicológicos (ISEP), Rocío Ramos-Paúl, también
conocida como 'Supernanny'.
Los niños que adquieren un buen hábito de alimentación tienen más
posibilidades de ser buenos estudiantes en el futuro
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Los niños pequeños que consiguen adquirir un buen hábito de alimentación
tienen más posibilidades de ser buenos estudiantes en el futuro, según
ha asegurado a Europa Press la directora del Centro de Psicología para
el Bienestar Emocional y profesora del Máster en Psicología Clínica y de
la Salud y del de Psicología Clínica Infantojuvenil del Instituto
Superior de Estudios Psicológicos (ISEP), Rocío Ramos-Paúl, también
conocida como 'Supernanny'.
El 40 por ciento de los menores suelen tener problemas a la hora de
comer, por ello, la experta ha destacado la necesidad de detectar si
estas dificultades se deben a enfermedades de base, para lo cual
aconseja acudir a un médico, o si, por el contrario, son sólo para
llamar la atención de los padres.
Ante este último caso, Ramos-Paúl ha asegurado que aunque "cada niño es
un mundo" es importante que los padres intenten inculcarles el hábito de
sentarse a comer. Para ello, ha recomendado que cuando el menor no
quiera comer no se esté hablando continuamente del tema, sino que se
ponga la mesa, se intente que esté sentado entre 20 y 40 minutos y,
posteriormente, se pase a realizar otra actividad.
En este sentido, la psicóloga infantil ha rechazado las actitudes que
pueden mantener algunos padres para conseguir que sus hijos coman, como
por ejemplo distraerles con juegos mientras les meten la cuchara en la
boca, ya que, según ha advertido, con estos actos se evita que el niño
tenga sensación de saciedad, favoreciendo así la posibilidad de que en
un futuro puedan padecer obesidad.
"Hay que empezar a enseñar a los niños desde el minuto cero a tener un
horario en las comidas, el cual debe ir ajustándose progresivamente al
de los adultos. No obstante, no hay una receta mágica porque cada niño
es diferente, por lo que si los padres detectan que no pueden lograr que
su hijo adquiera este hábito es recomendable que acudan a un
especialista", ha zanjado.
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